
Extraño las palabras de aliento y los consejos que me dabas, extraño esas largas platicas que teníamos y las historias que me contabas, recuerdo tus ojos mirándome y tu sonrisa sincera cada vez que te contaba algo que te hacia reír.
Recuerdo tantas cosas, como aquel día cuando tenia como 5 años que querías que caminara a tu paso y a mi no me gustaba mucho caminar, me deje caer y colgué de tu brazo, ese brazo que me parecía enorme y que jamás me dejaría caer, tu volteaste a verme y te reíste, me cargaste y corriste conmigo pues empezaba a llover.
Recuerdo que te hice pasar muchos corajes siendo adolescente, tu querías que yo fuera militar como tu y yo no quise, mi mamá me apoyo en todo momento y no te quedo otro remedio mas que aceptar; pasaron muchas cosas con las cuales no estabas de acuerdo pero a pesar de todo me apoyaste siempre, la ultima vez que tome la decisión de estudiar de nuevo no estuviste de acuerdo, me dijiste que yo lo haría solo y fue tu ultima palabra, con el tiempo viste que cambie mucho y me dedique a la escuela, tu me sorprendiste un día dándome 2 obsequios para la escuela y fue tu manera de apoyarme.
Me apoyaste cuando decidí vivir en pareja con la mujer que amo y recuerdo que a ella le dijiste: “A mi lo que me importa es ver a mi hijo feliz y si tu lo haces feliz, yo soy feliz”.
También recuerdo la ultima vez que te vi, estabas ya muy mal y no me podías ver, yo no dejaba de llorar pues el doctor nos había dicho que te podías ir en cualquier momento, me dijiste “no llores” y me contaste un chiste a pesar de tus dolores y rei contigo, me dijiste lo orgulloso que estabas de mi y que me amabas mucho, nos abrazamos y platicamos un buen rato, me despedí de ti y tu de mi, salí del cuarto del hospital y fue la ultima vez que te vi con vida.
Hoy hace ocho años se fue una de las personas mas importantes de mi vida, mi amigo, mi confidente, mi maestro…mi padre.
Te extraño mucho.
Recuerdo tantas cosas, como aquel día cuando tenia como 5 años que querías que caminara a tu paso y a mi no me gustaba mucho caminar, me deje caer y colgué de tu brazo, ese brazo que me parecía enorme y que jamás me dejaría caer, tu volteaste a verme y te reíste, me cargaste y corriste conmigo pues empezaba a llover.
Recuerdo que te hice pasar muchos corajes siendo adolescente, tu querías que yo fuera militar como tu y yo no quise, mi mamá me apoyo en todo momento y no te quedo otro remedio mas que aceptar; pasaron muchas cosas con las cuales no estabas de acuerdo pero a pesar de todo me apoyaste siempre, la ultima vez que tome la decisión de estudiar de nuevo no estuviste de acuerdo, me dijiste que yo lo haría solo y fue tu ultima palabra, con el tiempo viste que cambie mucho y me dedique a la escuela, tu me sorprendiste un día dándome 2 obsequios para la escuela y fue tu manera de apoyarme.
Me apoyaste cuando decidí vivir en pareja con la mujer que amo y recuerdo que a ella le dijiste: “A mi lo que me importa es ver a mi hijo feliz y si tu lo haces feliz, yo soy feliz”.
También recuerdo la ultima vez que te vi, estabas ya muy mal y no me podías ver, yo no dejaba de llorar pues el doctor nos había dicho que te podías ir en cualquier momento, me dijiste “no llores” y me contaste un chiste a pesar de tus dolores y rei contigo, me dijiste lo orgulloso que estabas de mi y que me amabas mucho, nos abrazamos y platicamos un buen rato, me despedí de ti y tu de mi, salí del cuarto del hospital y fue la ultima vez que te vi con vida.
Hoy hace ocho años se fue una de las personas mas importantes de mi vida, mi amigo, mi confidente, mi maestro…mi padre.
Te extraño mucho.

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